quarta-feira, 24 de novembro de 2010

NOVENA DE NAVIDAD - “Reunidos en familia, preparando la venida del Señor”




Presentación
El tiempo litúrgico de Adviento nos recuerda la expectativa de la primera venida del Señor y nos coloca en la perspectiva de su nueva venida en la gloria, al final de los tiempos, según su promesa. ¡Navidad es la fiesta del Niño Jesús! ¡Es la fiesta de la familia! ¡Es la fiesta de la paz, del amor y de la esperanza! La Novena de este año es una propuesta orante de preparación para la Navidad. Los salmos, el evangelio, las preces tomadas de la Liturgia de las Horas nos ayudan a colocarnos en sintonía con la gran oración de toda la Iglesia, en ese tiempo de Dios. No olvidemos que el momento “Recordar la Vida” relata hechos verídicos vividos por las personas de nuestras comunidades. Como parte integrante de esta Novena, no deben faltar acciones de solidaridad y de caridad cristiana para con los pobres, los enfermos, los presos, los afligidos de todo tipo. Ellos también deben recibir la alegre noticia de Navidad, “que es para todo el pueblo” (Cf. Lc 2,10). Las personas, durante este tiempo, buscan adornar sus casas con luces. Que la luz no sea solamente adorno, sino signo visible de Jesús que dijo: “Yo soy la luz del mundo” (Cf. Jn 8,12). ¡No dejemos que la preocupación de los regalos y de la cena de navidad quite la referencia a Jesús! Que la luz, que es Jesús, ilumine a todos en esta Navidad, para que tengan mucha paz y alegría.
NOVENA DE PREPARACION PARA NAVIDAD
El año litúrgico es un camino espiritual y pedagógico que nos ubica en el camino de Jesús. Cada día, cada semana y a lo largo del año somos invitados a recorrer con Jesucristo un itinerario pascual. El Espíritu del Señor nos irá transformando, en un camino lento y progresivo, hasta llegar a la plena identificación con Cristo Jesús. Es el pasaje del “hombre viejo” al “Hombre Nuevo”.
Recorremos este camino experimentando en las celebraciones y en la vida los “misterios del Señor” en el tiempo de Navidad, en el tiempo de Pascua y en el tiempo ordinario, el tiempo común durante el año; y también en el tiempo de las fiestas del Señor y de los testimonios del misterio Pascual (María, Apóstoles y los autores de los Evangelios, santos y santas). Los tiempos de Navidad y de Pascua tienen un tiempo previo de preparación, el tiempo propio de la fiesta y el tiempo posterior, la prolongación de la fiesta.
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Iniciando la Novena de Navidad, intensificamos la preparación para la fiesta del ingreso del Verbo de Dios en nuestra historia; verdadero “intercambio de dones entre el Cielo y la tierra”. Nos unimos a las voces de todos los que claman desde cualquier rincón de la tierra el gran grito: “¡Ven Señor Jesús!” El Señor nos llama a vigilar, estar atentos y preparados, porque no se sabe cuándo llegará. Es necesario anunciar la esperanza como Isaías; preparar el camino del Señor y testimoniar la luz siguiendo el ejemplo de Juan Bautista; y colocarse enteramente a disposición del Señor como ha hecho María. Desde el primer domingo, somos interpelados a fortalecer la esperanza, asumir la historia de un modo diferente, luchar para poner fin a una cultura de muerte y proclamar con hechos y palabras que la vida es más fuerte. Cada domingo va creciendo en nosotros, en la comunidad, en todo el universo la certeza de que la luz brilla en las tinieblas y que Dios nos ama a tal punto que se ha hecho hombre como nosotros. Y así, el don va creciendo en nosotros y nos va haciendo capaces de ir al encuentro de los demás, de desparramar en el mundo la solidaridad, la esperanza, la justicia, la paz… El Adviento es tiempo de preparación, todavía no es la fiesta. La liturgia nos ofrece señales sensibles que nos posibilitan hacer experiencia de la espera del Señor: la Palabra de Dios, las oraciones, los cantos, los villancicos, los pesebres, las acciones simbólicas (encender las velas de la Corona de Adviento, la ausencia del Gloria, el color morado de los ornamentos del sacerdote, la Novena de Navidad…). Es importante dejar que el Adviento sea Adviento, saber esperar. No conviene anticipar la Navidad con adornos, música, cantos o cualquier otro tipo de cosas propias de la Navidad. Vivamos la mística de esperar el nacimiento, como cuando una madre está embarazada. Con el deseo de contribuir a la vivencia del Adviento, en este subsidio ofrecemos una novena de preparación para la Navidad. El material utilizado sigue algunos de los elementos del esquema de la Liturgia de las Horas, para dar a estos momentos un carácter más orante que con certeza es el deseo de las personas de fe que quieren entrar en relación íntima y amorosa con Dios, dialogar con él, conocer sus deseos, asumir sus opciones y proyectos. Por último, ofrecemos una propuesta de celebración de Navidad en familia que puede ayudar a hacer de esta noche una noche distinta a las otras noches. Alegrémonos todos en el Señor, porque nació el Salvador del Mundo, descendió del Cielo la verdadera Paz (Cf. Antífona de entrada. Noche de Navidad).

Fonte: Arquidiocesi de Salta

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