quarta-feira, 8 de dezembro de 2010

Séptimo Día Lema: “El Señor tu Dios esta en medio de ti”




Bienvenida
(Preparar el ambiente, las cuatro velas que serán prendidas en el momento oportuno, la Biblia y si es posible, una planta con brotes. Iniciar con una buena bienvenida, un momento de silencio, de oración personal…).

Encendido de las velas (una persona de la familia enciende las velas y reza): Bendito seas, Dios de nuestros Padres, Porque iluminas nuestras vidas Con la luz de Jesucristo Prometida a los pobres A quien esperamos con todo cariño. Amén.

Canto de inicio
(Canto apropiado)

Recordar la Vida
La ausencia de Dios provoca un enorme vacío
Hilda Molina, la doctora cubana que puso todo su empeño en reencontrarse con su familia, habla de su fe en Dios.
«Retorné a Dios de la mano de un ángel; nací en la fe católica, me alejé de la Iglesia y volví de la mano de mi madre», decía días atrás la Dra. Hilda Molina en una entrevista concedida a Patricio Downes, periodista del grupo Clarín. A los 66 años, esta médica especializada en neurocirugía y destacada militante de la Revolución Cubana, pudo por fin reunirse en Buenos Aires con su único hijo Roberto Quiñones, médico como ella.
Luego de una lucha encarnizada, la Dra. Molina pudo reunirse con su hijo y su madre (de 90 años) y conocer a sus nietos argentinos. Pero detrás de la lucha política, late el corazón de una mujer que volvió a su fe y lo relata de esta manera: «Nací en cuna católica, en especial de una madre católica, pero de esos católicos que pasan por la vida prodigando el bien solamente. Me gradué de bachiller con las monjas del Colegio Taresiano y en esa misma Institución obtuve una beca para estudiar en España y los EE.UU., pero coincide que triunfa el proceso político que aún gobierna Cuba. Y bueno, yo confié en su prédica y a medida que me adentraba, me iba alejando de la fe. Mi madre sufrió muchísimo, ¡cómo no!, pero ella es de esas personas muy tolerantes, fiel al Evangelio. Íntimamente sé que en el fondo de mi corazón nunca dejé de creer en Dios, aunque estaba alejada de la práctica religiosa. En fin, mi madre sufrió mucho, pero el vacío que siente un ser humano que ha conocido a Dios y se aleja de él por cualquier razón, es un vacío tan negro, que uno no encuentra qué es lo que le pasa. Y siente que nunca llega a tener la paz que todo ser humano necesita. Y es sencillamente que –para quien ha conocido a Dios, e inclusive creo que hasta para el que nunca lo ha conocido– la falta de Dios es una experiencia que no puedo describir con palabras. Es como vivir una noche oscura, aunque uno tenga una labor tan humanitaria como la mía, que es la medicina. La madre de la Dra. Molina le seguía insistiendo en cuanto a volver a Dios, a pesar de los muchos rechazos de su hija, hasta que finalmente, poco a poco, volvió a Dios y fue «como que de nuevo mi vida cambiaba». Fuente: Clarín, Suplemento Valores religiosos (8 de julio, 2009) ¿Conocemos algún caso parecido en nuestro barrio? ¿En nuestra comunidad? ¿En nuestra familia? Podemos compartir los testimonios que conocemos.

Himno
(Canto apropiado)

Salmo 27 (26)
Cuando se alzaron contra mí los malvados para devorar mi carne, fueron ellos, mis adversarios y 
enemigos, los que tropezaron y cayeron. Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no
 temerá; aunque estalle una guerra contra mí, no perderé la confianza. Una sola cosa he pedido al 
Señor, y esto es lo que quiero: vivir en la Casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de
 la dulzura del Señor y contemplar su Templo. Sí, él me cobijará en su Tienda de campaña en el 
momento del peligro; me ocultará al amparo 
de su Carpa y me afirmará sobre una roca.
Por eso tengo erguida mi cabeza frente al enemigo que me hostiga; 34


ofreceré en su Carpa sacrificios jubilosos, y cantaré himnos al Señor.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Después del canto del Salmo, hacer un momento de silencio, pudiendo enseguida repetir -sólo repetir- la frase o palabra que más ha tocado el corazón, concluyendo este momento con la oración siguiente, rezada por el coordinador.

Oración Sálmica
Señor Dios, creador de la luz, nuestro Salvador, fuerza de los que en Ti esperan, no entregaste tu Hijo a la violencia de los enemigos, sino que atendiendo a sus gritos lo tornaste luz victoriosa. Derrama sobre nosotros la luz de tu rostro, y a los que te buscan en el día de la aflicción concede cantar tu misericordia aquí en la tierra como en el cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Lectura Bíblica Sofonías 3, 14- 18ª
Lectura del Profeta Sofonías
¡Grita de alegría, hija de Sión! ¡Aclama, Israel! ¡Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén! El Señor ha retirado las sentencias que pesaban sobre ti y ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti: ya no temerás ningún mal.
Aquel día, se dirá a Jerusalén: ¡No temas, Sión, que no desfallezcan tus manos! ¡El Señor, tu Dios, está en medio de ti, es un guerrero victorioso! Él exulta de alegría a causa de ti, te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegría, como en los días de fiesta.
Palabra de Dios Todos: Te alabamos, Señor.
Meditación. Compartir
Hemos escuchado la Palabra de Dios. Ahora vamos a cerrar los ojos y,
 por un momento, en silencio, vamos a dejar que ella caiga bien tranquila 
en nuestro corazón (momento de silencio). Repitamos en silencio, con calma, 
sin apuros algunas frases o palabras importantes. Vamos también a compartir: ¿
Cuál fue la frase que más me llamó la atención?, ¿cuál es la palabra que más me sacudió? ¿
Por qué?
Cántico de María
“Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre”.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Preces
Queridos hermanos, con María y con todos los que esperan la venida del Señor, recemos con fe. A cada intención respondemos: “Ven, Señor Jesús”
- Señor Jesús, que te has hecho pobre ente los pobres, inspira en tu pueblo el espíritu de la solidaridad y la misericordia. Oremos.
- Tú que eres la luz de las naciones, ilumina a los gobernantes para que sean promotores de la justicia y de al paz. Oremos.
- Tú que eres el Amor de Dios, ten compasión de los jóvenes desorientados y desanimados, para que la sociedad los reciba y acompañe. Oremos.
- Intenciones espontáneas.

Acuérdate de nosotros, Señor, cuando vengas en tu Reino y enséñanos a rezar. Padre Nuestro.
Oración
Dios de misericordia, viendo caído al ser humano en manos del enemigo, quisiste salvarlo por la venida de tu hijo; haz que recibiendo humildemente a Jesús en medio 36
nuestro entremos en profunda comunión con Él, nuestro redentor. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Bendición
El Dios de la esperanza, de la alegría y de la paz permanezca con todos nosotros, por los siglos de los siglos. Amén.
Despedida

Nenhum comentário: