quarta-feira, 8 de dezembro de 2010

Sexto Día Lema: “Los hombres vivirán en paz, porque él extenderá ahora su poder hasta los confines de la tierra”



Bienvenida
(Preparar el ambiente, las cuatro velas que serán prendidas en el momento oportuno, la Biblia y si es posible, una planta con brotes. Iniciar con una buena bienvenida, un momento de silencio, de oración personal…). Encendido de las velas (una persona de la familia enciende las velas y reza): Bendito seas, Dios de nuestros Padres, Porque iluminas nuestras vidas Con la luz de Jesucristo Prometida a los pobres A quien esperamos con todo cariño. Amén.

Canto de inicio
(Canto apropiado)

Recordar la Vida
La Floresta: la familia de Mónica y Luis A pocas cuadras del centro de Paraná, se encuentra el barrio La Floresta, llamado por sus habitantes “barrio Humito”, por los volcaderos de basura que hay en la zona y el consecuente humo tóxico que sale de ellos. Allí vive Mónica, junto a su esposo Luis y a sus cuatro hijas. Hace algún tiempo, Mónica tuvo que afrontar serios problemas de salud, que entre otras consecuencias, la llevaron a perder temporalmente la movilidad de sus manos. Lejos de desanimarse, siguió adelante convencida de que es posible superar las realidades más adversas. “Los médicos me recomendaron que realizara alguna actividad para empezar a mover mis manos, ya que se me acalambraban cada vez con mayor frecuencia”, recuerda. “Pero la falta de trabajo, las dificultades para obtener el sustento diario, me provocaron una depresión que duró varios meses, hasta que comencé a participar de las capacitaciones en panadería que brindaba Cáritas en el barrio. Aprendí un oficio que, además de ayudarme con el problema de las manos, me permitía trabajar en casa. Vendía el pan que cocinaba y así podía llevar los ingredientes a las clases y quedaban para mi hogar algunas monedas. Con el tiempo, me di cuenta que necesitábamos un horno mejor para hacer más cosas: pan, facturas, etc. pero no teníamos los medios económicos para obtenerlo, entonces Cáritas me ayudó a comprarlo y mes a mes le devolvía el dinero con mi trabajo, hasta saldar completamente la deuda”, afirma con orgullo. “Hoy toda mi familia vive de este trabajo y nos hemos superado: tenemos una mejor calidad de vida”. 29
http://www.caritas.org.ar/htm/colecta04-2009.htm ¿Conocemos algún caso parecido en nuestro barrio? ¿En nuestra comunidad? ¿En nuestra familia? Podemos compartir los testimonios que conocemos.

Himno
(Canto apropiado)

Salmo 147
¡Qué bueno es cantar a nuestro Dios, qué agradable y merecida es su alabanza! El Señor reconstruye a Jerusalén y congrega a los dispersos de Israel; sana a los que están afligidos y les venda las heridas. Él cuenta el número de las estrellas y llama a cada una por su nombre: nuestro Señor es grande y poderoso, su inteligencia no tiene medida. El Señor eleva a los oprimidos y humilla a los malvados hasta el polvo.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Después del canto del Salmo, hacer un momento de silencio, pudiendo enseguida repetir -sólo repetir- la frase o palabra que más ha tocado el corazón, concluyendo este momento con la oración siguiente, rezada por el coordinador.

Oración Sálmica
Señor Dios de la ternura, que cuidas de los corazones heridos, sacias de bienes a los hambrientos y levantas a los humildes, mira con cariño a todos los que esperan la realización de tus promesas. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Lectura Bíblica Miqueas 5, 1 -4ª
Lectura del Profeta Miqueas
Y tú, Belén Efratá, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel: sus orígenes se remontan al pasado, a un tiempo inmemorial. Por eso, el Señor los abandonará hasta el momento en que dé a luz la que debe ser madre; 30
entonces el resto de sus hermanos volverá junto a los israelitas. Él se mantendrá de pie y los apacentará con la fuerza del Señor, con la majestad del nombre del Señor, su Dios. Ellos habitarán tranquilos, porque él será grande hasta los confines de la tierra. ¡Y él mismo será la paz! Palabra de Dios. Todos: te alabamos, Señor

Meditación. Compartir
Hemos escuchado la Palabra de Dios. Ahora vamos a cerrar los ojos y, por un momento, en silencio, vamos a dejar que ella caiga bien tranquila en nuestro corazón (momento de silencio). Repitamos en silencio, con calma, sin apuros algunas frases o palabras importantes. Vamos también a compartir: ¿Cuál fue la frase que más me llamó la atención?, ¿cuál es la palabra que más me sacudió? ¿Por qué?
Hemos escuchado un testimonio. ¿Qué tiene que ver eso con el tiempo de adviento? ¿Qué lección sacamos de eso? ¿Qué es lo que mas nos atemoriza? ¿Cuál podría ser nuestro aporte para que cada uno de nosotros sea lo que Dios promete: un lugar de armonía, diálogo y paz?
Cántico de María
“Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre”. 31
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Preces
Queridos hermanos, con María y con todos los que esperan la venida del Señor, recemos con fe. A cada intención respondemos: “Ven, Señor Jesús”
- Tú que has asumido todas nuestras enfermedades, excepto el pecado, socorre a los enfermos y agonizantes. Oremos.
- Príncipe de la Paz, ten compasión de todos los pueblos del mundo que sufren por la injusticia, la violencia y el hambre. Oremos.
- Tú que te has manifestado lleno de gloria, muestra tu misericordia y bondad a los pecadores que te esperamos. Oremos.
- Intenciones espontáneas.
Acuérdate de nosotros, Señor, cuando vengas en tu Reino y enséñanos a rezar. Padre Nuestro.

Oración
Despierta, oh Dios, tu poder y socórrenos con tu fuerza para que tu misericordia adelante la salvación que nuestros pecados nos retrasan. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Bendición
El Dios de la esperanza, de la alegría y de la paz permanezca con todos nosotros, por los siglos de los siglos. Amén.
Despedida

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